miércoles, 22 de diciembre de 2010

Ese sonido que uno hace con la boca para llamar a la gente y que suena parecido a un silvido.


Y para ti...enamorarse y no es un miedo constante
Yo me esfuerzo por enamorarte cada día

Y para ti... el demostrarlo es un esfuerzo
Y en mi, el esfuerzo es espontaneo

Y para ti...el quererme es una palabra
Para mi, dificil decirlo, mejor el hacerlo

Y para ti...yo siempre estaré allí
Y para mi... espero tú estés.

Te quiero mucho, así mucho más de lo que un pollo shicko quiere a su madre luego de salir del huevo, más de lo que ama un niño al terminar un videojuego, mas de lo que quiere un estudiante al ver terminado su cortometraje ( aunque sea un hijo feo), mas de lo que quiere la Dubi su arroz con soja, mas de lo que le gusta a Sanhueza el documental, mas de lo que admira sus zapatos blancos Edgar Doll, mas de lo que disfrutas la comida, mas de lo que me gusta la fotografía, mas de lo que me gusta el cordillera sour y mas de lo que uno ama cuando le dan yapa en el negocio.

Te espero, no en una cita, no a una hora específica, no en un lugar, sino que te espero a ti, a que despiertes para mi, para que dos, en el origen del amor, gracias a Dios y al bien ponderado Osiris podamos ser uno.


Dúi

jueves, 2 de diciembre de 2010


De nuevo esa maldita inseguridad que siempre me había inundado.
No era asumida, ni menos la había pensado. Un día tan simple como el de hoy, sentada en una micro, mirando al todo, descubrí aquella debiilidad que me había torturado siempre el corazón y que nunca había querido aceptar. PUTA inseguridad y falta de confianza...tanta influencia tuvo en mi el primer amor que destruyó toda mi concepción, aislándome a los principes azules, regalándome ya no ilusiones, ya que los ojos negros y los labios secos eran para él y para ti tambien, pues siempre mi historia ha sido igual. Quizás pueda cambiar, me encantaría...pero la tonta lesa de siempre aquí está, esperando al milagro de que llames, de que te anuncies o simplemente que me escuches.
Fue tan grande el descubrimiento, que no me pude aguantar las ganas de llorar y de querer gritarte en tu cara que no lo hicieras de nuevo. Ya estaba cansada de ser una cómplice eterno del romance y una esclava más del misterio.
Estaba cayendo en tu boca y no me daba cuenta de lo malvada que se vuelve la impulsividad en estos momentos.
Solo quería que esta vez fuera distinto. Pero creo, que como siempre era una falsa ilusión.
No creo ya, que tú, o yo nos podamos ir al cielo...es demasiado ambigua esta cosa.
Dublín