De nuevo esa maldita inseguridad que siempre me había inundado.
No era asumida, ni menos la había pensado. Un día tan simple como el de hoy, sentada en una micro, mirando al todo, descubrí aquella debiilidad que me había torturado siempre el corazón y que nunca había querido aceptar. PUTA inseguridad y falta de confianza...tanta influencia tuvo en mi el primer amor que destruyó toda mi concepción, aislándome a los principes azules, regalándome ya no ilusiones, ya que los ojos negros y los labios secos eran para él y para ti tambien, pues siempre mi historia ha sido igual. Quizás pueda cambiar, me encantaría...pero la tonta lesa de siempre aquí está, esperando al milagro de que llames, de que te anuncies o simplemente que me escuches.
Fue tan grande el descubrimiento, que no me pude aguantar las ganas de llorar y de querer gritarte en tu cara que no lo hicieras de nuevo. Ya estaba cansada de ser una cómplice eterno del romance y una esclava más del misterio.
Estaba cayendo en tu boca y no me daba cuenta de lo malvada que se vuelve la impulsividad en estos momentos.
Solo quería que esta vez fuera distinto. Pero creo, que como siempre era una falsa ilusión.
No creo ya, que tú, o yo nos podamos ir al cielo...es demasiado ambigua esta cosa.
Dublín
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